Estaba aterrado. Sentía, estando de pie sobre el barro, que su cuerpo iba descendiendo hacia sí mismo como un ascensor que cae en picada un piso tras otro. En su cabeza, sus pensamientos se tropezaban entre sí como si no  hubiese espacio suficiente para ellos. Sabía que de niño se había divertido muchísimo matando hormigas y que de adulto las fumigaba, pues odiaba encontrarlas en el azúcar con la que endulzaba su café todas las mañanas, o sentirse repentinamente invadido cuando estas se congregaban en orden militar alrededor de unos caídos granos de arroz o unas migajas de pan. Pero esta vez, como en una delirante pesadilla las veía acercarse amenazadoras, de su misma estatura.  Sin darle tiempo para evitarlo, el viento alzó en vilo la pequeña hoja que lo resguardaba. Entonces,  a contraluz vio frente a sí la sombra de dos mandíbulas abiertas y dos temblorosas antenas, y cerró los ojos para esperar lo peor. Pero al pasar algunos nerviosos minutos los reabrió y, sospechosamente, fue descubriendo que la amenazadora sombra se movía igual que él. 


Marcos Cabrera

Sobre el autor

Marcos Cabrera
Poeta, narrador, pintor y educador. Nació en Puerto Plata en 1981. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y magister en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Obtuvo el tercer lugar en el renglón Poesía y una tercera mención en el renglón  Cuento en el Certamen Regional para Talleres Literarios (2018). Es miembro del taller literario Ramón Francisco.