─ Usted queda arrestado por intento de asesinato.

─ ¿Yo? ¿Por qué? Esto es un error. Un verdadero atropello.  Le juro que yo no he intentado matar a nadie.

─ Sus inquilinos interpusieron la denuncia contra usted.

─ Lo ve, lo ve, oficial; ya le dije que todo esto es un grandísimo  error; si yo no tengo inquilinos  en este  pequeño piso; es más, yo soy un inquilino más aquí.  Mire a su alrededor,  el espacio de  este cuchitril apenas alcanza para mí.

─ ¿Es  usted Tomás Antonio Méndez?

─ Oficial, ese es mi nombre, pero estoy seguro de que esto es un malentendido, una total  confusión, y que no es a mí a quien usted  busca.

─ Tomás, deje de poner trabas a la autoridad, yo solo cumplo con mi trabajo.

─ Oiga, no tiene que empujarme, yo tengo mis derechos. Por eso exijo que se me diga cómo es que supuestamente traté de asesinar a mis inquilinos “invisibles”…”Envenenamiento”; ¡¿qué  cosa dice?! Pero si yo nunca… Espere…espere… ¿No será qué?… Esto debe ser una maldita broma…

 Al despertar, sudado y exhausto, corrió hacia el queso que había puesto en aquel estratégico rincón, y  aliviado comprobó que todavía ninguno lo había roído.


Sobre el autor

Marcos Cabrera
Poeta, narrador, pintor y educador. Nació en Puerto Plata en 1981. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y magister en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Obtuvo el tercer lugar en el renglón Poesía y una tercera mención en el renglón  Cuento en el Certamen Regional para Talleres Literarios (2018). Es miembro del taller literario Ramón Francisco.