¿Identidad? ¡Hablamos tanto y tan mal de eso que ya ni siquiera nos molestamos en saber “qué es”! La palabra funciona como una maleta, en ella ponemos todo lo que no podemos explicar o que, por conveniencia o deshonestidad, no queremos saber. Este término tiene una carga ideológica y una connotación política hasta tal punto que muchos científicos lo han borrado de su vocabulario.

Este ensayo se presenta como un inventario del tema desde una perspectiva crítica e innovadora. No se contenta con revisar los conocimientos adquiridos sobre “qué es la identidad”, sino que también propone repensar este fenómeno a la luz de nuestras condiciones históricas. Se trata, a través de este cuestionamiento, de reconectar o reconciliar con este término, y poder identificar quién soy, qué me gusta, qué me define y me individualiza a mí como persona.

La identidad propia se define como el reconocimiento del potencial y las cualidades de uno como individuo, especialmente en relación con el contexto social. En otras palabras, autocomprensión. Encontrar la identidad propia es más difícil para algunas personas que para otras.  Las personas se definen a sí mismas de muchas formas diferentes. Por ejemplo, algunos se definen a sí mismos por sus talentos, pasatiempos, raza, religión, color, género, cultura, orientación sexual y / o edad. 

¿Qué es la identidad en realidad? La identidad es una idea compleja determinada por muchos factores internos y externos. ¿Quiénes somos y por qué somos como somos? La identidad es importante para uno mismo porque es cómo uno se percibe a sí mismo y cómo cree que los demás los perciben. La identidad permite determinar los grupos sociales, la elección de carrera y las relaciones en general. La identidad, para la mayoría de las personas, es una idea fija de quiénes son y quiénes son los demás con poco o ningún espacio para el cambio.

¿Qué constituye el verdadero yo? El objetivo final de las personas es desarrollar y nutrir aquellas elecciones que sean consistentes con su verdadero yo. Negar el verdadero yo es negar lo mejor dentro de nosotros.

Soy Britney Cabrera, con los diecinueve años que tengo de vida he trabajado mucho en definirme a mí.  Desde pequeño la educación y valores que nos inculquen nuestros padres, así como nuestro medio ambiente y la escuela en que asistimos influirán en nuestro desarrollo de identidad. Nos convertimos en personas selectivas, empezamos a reconocer lo que nos gusta y no nos gusta, a seleccionar nuestras amistades, etc. Pero, ciertamente, a veces nos preocupamos por lo que los demás piensan de nosotros, nos enfocamos tanto en eso que nos olvidamos de ser nosotros mismos y todo por complacer a los demás. Por llevarnos del qué dirán, adoptamos una serie de costumbres, de cosas que no nos definen como persona, y todo por formar parte de un grupo, ser parte del “montón”. Esto lo vivimos a diario y más en el desarrollo de esa identidad, de que, si mis amigos hacen esto, yo debo hacerlo para que me acepten. De que, si mis padres tienen una creencia de algo, yo debo adoptar esa misma creencia.

Cosa que encuentro que está muy mal, ¿por qué? Bien, cada ser humano es único y autentico a su manera, nuestros padres nos inculcan valores, nos inculcan creencias, pero dichas creencias si van de acorde a mi personalidad yo las adopto, porque es mi identidad, lo que me identificara a mí como Britney; ya mis padres tienen su identidad y no deben de buscar tener una copia exacta. A veces, veo muchos adolescentes haciendo cosas que no quieren o dejando de hacer cosas porque no va con lo que su familia tiene idealizado; ejemplo: “mi padre es doctor y por lo tanto quiere que yo sea doctor”. Es un caso común que vivimos día a día, por eso hay tanto jóvenes estudiando sin ganas, hay tantos profesionales que no trabajan lo que les apasiona.  Pocas personas eligen sus identidades. En cambio, simplemente internalizan los valores de sus padres o las culturas dominantes (por ejemplo, la búsqueda del materialismo, el poder y la apariencia). Lamentablemente, estos valores pueden no estar alineados con el yo auténtico y crear una vida insatisfactoria. Al contrario, las personas realizadas pueden vivir una vida fiel a sus valores y perseguir metas significativas. La falta de un sentido de identidad coherente conducirá a la incertidumbre sobre lo que uno quiere hacer en la vida.

La autora española Laura Gallego García dijo: “No eres todo, no eres yo; porque aún poseo un cuerpo que me delimita, porque tengo una identidad y porque aún recuerdo mi nombre y sé que tu desearías poder acordarte del tuyo”. Por eso, viéndolo desde un punto de vista, esa personalidad que estás adoptando, esa persona que eres ahora, ¿es cómo quieres ser recordado cuando te mueras?, ¿estás orgulloso de lo que has alcanzado o solo cambias de tema cuando alguien te pregunta sobre tus logros en la vida? A veces necesitas tomarte un descanso de la vida que normalmente vives, así puedes apreciarla más.

Fritz Perls en la teoría de la Gestalt dijo: “falto de amor a mí mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono, falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero en vez de aceptarte como realmente eres. Tú eres tú. Yo soy yo”. Si tememos cómo nos miran o juzgan los demás, es posible que nos resulte difícil ser nosotros mismos con otras personas. Actuar como una persona diferente de lo que realmente somos es una señal de que nos falta confianza en nosotros mismos. Carecemos de confianza en nosotros mismos cuando cuestionamos nuestras acciones o decisiones. A veces, incluso podemos cuestionarnos quiénes somos. Eso puede doler. Genere confianza en usted mismo rompiendo su hábito de cuestionar sus decisiones. La próxima vez que hagas una elección, apégate a ella. Incluso si resulta no ser la mejor opción, no sirve de nada castigarte por la decisión que tomaste. Lo mejor que puede hacer es aprender de su error. Cree que la próxima vez tomarás una mejor decisión y sigue adelante. Hacerlo te ayudará a aprender a confiar más en ti mismo y en tus habilidades para tomar decisiones.

Pero vámonos más cerca, el gran famoso filosofo Sócrates, decía que todos los mandamientos filosóficos podían resumirse en conocernos a nosotros mismos.  Esto suena, cuando uno lo escucha, muy plausible, pero tan plausible que vale la pena detenerse para hacer algunas preguntas más. ¿Por qué el autoconocimiento es un bien tan prestigioso? ¿Cuáles son los peligros que conlleva la falta de autoconocimiento? ¿Y qué es lo que realmente necesitamos saber sobre nosotros mismos? ¿Cómo llegamos a aprender tales cosas? ¿Y por qué es difícil alcanzar el autoconocimiento? Cuando hablamos de autoconocimiento, nos referimos a un tipo particular de conocimiento, generalmente de tipo emocional o psicológico.

Mencionando a estos grandes autores, deduzco que el autoconocimiento es importante por una razón central: porque nos ofrece un camino hacia una mayor felicidad y satisfacción. La falta de autoconocimiento te deja expuesto a accidentes y ambiciones equivocadas. Armados con el tipo correcto de autoconocimiento, tenemos una mayor posibilidad de evitar errores en nuestro trato con los demás y en la formulación de nuestras elecciones de vida. Y ese autoconocimiento se resume en identidad.

Siempre digo que todos, en algún momento, deberíamos tomarnos un tiempo de mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿Quién soy? Muchos dirán es fácil responder eso, soy fulano de tal, pero, sigo preguntado yo ¿detrás de ese fulano qué hay, detrás de ese nombre quién eres? De un 100% quizás un 5% te dará una respuesta acertada de la verdadera definición de quiénes son, de su esencia, de sus gustos, de lo que les apasiona, de sus luchas internas que han superado consigo mismo. Mientras que el 95% te darán respuestas superficiales, porque en nuestra sociedad hay un tabú de que se debe perseguir los paradigmas que siempre han estado, como que es una regla de supervivencia. 

La identidad nunca es “definitiva” y continúa desarrollándose a lo largo de la vida. Conocer la propia identidad aumenta con precisión la autoestima y reduce la depresión y la ansiedad. Cuando la gente hace lo que cree que debería hacer, se siente feliz.

Cuando las personas se tergiversan a sí mismas o se presentan de formas fuera de lo común para impresionar a la audiencia, el comportamiento es antinatural y agotador. El comportamiento requiere mayores recursos cognitivos, porque la mente está llena de dudas, timidez y pensamientos negativos. Además, cuando las personas miran a las audiencias inmediatas para que las ayuden a definir quiénes deberían ser, cómo deberían verse y qué deberían hacer, corren el riesgo de actuar de formas que pongan en peligro su salud, como los trastornos alimentarios y el abuso de alcohol o drogas. Por ejemplo, los trastornos alimentarios se deben en parte a preocupaciones sobre la apariencia corporal. El consumo de alcohol y drogas está relacionado con la presión y la aceptación de los compañeros.

¿Qué sentido tendría vivir si voy a cumplir con lo que ya está establecido, si no me cuestiono de porque las cosas son así? Por eso, siempre resaltare y diré que nuestra capacidad se pone a prueba en esta guerra, en esta lucha que llamamos vida aquí en la tierra, en esta batalla que tenemos en contra de nosotros mismo, porque somos líderes de nuestros actos y contrincantes de nuestro egoísmo. Para alcanzar nuestros objetivos en esta vida, debemos enfocarnos en hacer lo que nos gusta, lo que nos hace felices, debemos tener presente que siempre habrá alguien que nos criticará o no le gustará lo que hacemos, pero recordemos que a la persona no debe de gustarle y a nosotros no debe importarnos.

Shakespeare aprovechó una verdad profunda sobre la naturaleza humana cuando escribió la famosa frase: “Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meros actores”. Sin embargo, difiero sobre el “meramente”, porque no hay nada más importante para la adaptación humana que la forma en que desempeñamos nuestros papeles como actores en el teatro cotidiano de la vida social. Lo que Shakespeare pudo haber sentido […] es que los seres humanos evolucionaron para vivir en grupos sociales.

Por eso, trabajemos constantemente en conocernos a nosotros mismos, en saber nuestras virtudes, convicciones, defectos, así como nuestros límites. No nos dejemos llevar de moda, de lo que fulanito piense, de lo que mis padres quieren. Te aseguro que no será fácil el camino a conocerte a ti mismo, debido a que las luchas de identidad que enfrentamos al crecer pueden ser desafiantes y, a menudo, dolorosas, y no estoy seguro de si hay una respuesta correcta o incorrecta en nuestra búsqueda. Sin embargo, en mi experiencia personal con las luchas de identidad, solo puedo llegar a la conclusión de que debes identificarte. Sea su propio gurú. Sea su propia identidad. No seas esclavo de la imaginación de un avatar que la gente crea de ti. Solo se tú, quien quiera ser parte de tu vida te aceptará tal cual eres, sin alterar una mínima porción tuya.

Sobre la autora

Mi nombre es Britney Victoria Cabrera, soy de Puerto Plata, República Dominicana; nací el 31 de julio del 2001.  Actualmente estudio Derecho, uno de mis pasatiempos es redactar cada uno de mis pensamientos y ver hasta donde esto me llevará.